Siento que mis emociones son como caballos salvajes que galopan por todo mi triunfo. Últimamente me he sentido algo apagada, sin luz, sin alma. No creo tener una respuesta concreta a todo ello; he pasado por varias situaciones que la vida me ha puesto y tengo quien me acompañe en ellas, amigos y familia. Sin embargo la familia no puede estar presente en todas ellas, porque quiera como sea tenemos que guardar un cierto respeto y tacto; así que los amigos son los que quedan. Me considero alguien afortunada en este ámbito, a mis 17 años 8 meses, he tenido esa etiqueta de “mejores amigos” son varios, posiblemente los cuente con los dedos de ambas manos. Pero para mí, esa categoría se queda corta con quienes han sabido un poco mas de mi, han sufrido por mi culpa y también hemos tenido tragos muy amargos. Ese tipo de personas se resumen a 3.
Para mi gran desgracia o mi pequeña dicha, dos de ellos ya no están para mi, uno quizás ya no esté en este mundo, o tal vez este huyendo por la vida, pues el también debe muchas.
Una más, de ser mi amiga paso a la línea de lo desconocido, ya no la conozco, presumía de realmente conocerla, hoy puedo decir que estamos en el acto número dos. Aun no se en qué momento se cerró el telón.
Y por último, esta persona está presente en tiempo y espacio en algún rincón del planeta, no sé quién es, pero la conozco, no sé cómo es su sonrisa, pero la imagino, no conozco sus brazos, y creo poder hacerlo, conozco sus sentimientos, alegrías y temores. Se cuando llora, cuando pelea, cuando se apasiona, lo sé.
Yo solo quiero saber, si tú también me fallaras como ambos lo hicieron, quiero saber si aun existe esa curiosidad…
Hazme un jodido favor, y clávame el puñal en el pecho, y no en la espalda, eso solo es para cobardes, y tú no lo eres.
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